Los jugadores siempre tienen mayor responsabilidad (y también mayor mérito) que el técnico, eso nadie lo puede discutir. Sin embargo, los entrenadores son los que eligen esos jugadores.

Jesús Ramírez ya entró en un remolino de dudas e inseguridades que no le permiten ejercer un trabajo en beneficio del equipo. El ejemplo fue clarísimo: cuando decidió retirar a Reyna para darle juego a Layún, el América se quedó sin técnico.

Explíquelo alguien porque yo no puedo. He visto cientos, tal vez miles de partidos, y los cambios ilógicos son una costumbre en el futbol, pero incluso así muchos de ellos, por más irracionales que parezcan, tienen una explicación que se puede llegar a entender. Acá no hubo nada de eso, Chucho realizó el cambio pensando en… ¿qué? No lo sé. Me declaro incompetente para responder cualquier detalle relacionado al cambio.

Porque además no hubo modificación táctica, nada. Sólo fue un cambio hombre por hombre, lo que lo hace aún más incomprensible.

Vaya, hasta los comentaristas de Televisa, quienes nunca se dan cuenta de nada, se cansaron de mofarse de la decisión. Y acertaron en una cosa, a partir del cambio el América cedió el control del juego.

Es verdad que López falló una clarísima, facilísima, pero eso nada tiene qué ver con mandar a la banca a uno de tus dos o tres mejores jugadores, para ingresar a uno de los dos o tres peores. Y justamente la decisión molesta más por lo inexplicable, por no poder comprender qué están intentando hacer con el América. Pienso, le doy vueltas al asunto, y no me viene respuesta alguna a lo que hizo el entrenador.

América sigue con esperanzas de calificar, principalmente por los resultados de otros equipos, pero para hacer válidos los marcadores ajenos lo primero que debe hacer es ganar sus propios encuentros, cosa que ya no hizo.

Y es todo, no puedo decir más, es que el cambio de Layún sigue dándome vueltas y me sigue haciendo pensar…

América empató sin goles con Pumas
América empató sin goles con Pumas
América empató sin goles con Pumas