UN CALDO DE POLLO

Por Mauricio Imay
para Excélsior, publicada el 14 de mayo de 2009.

Podría parecer inútil hablar de un equipo que no está en la liguilla, que hizo muy poco o casi nada para destacar durante el torneo, y por si fuera poco que en su interior nada más hay problemas y más problemas. Es América, un equipo del cual hay que hablar por más que hoy no tenga ni vela en el entierro.

Empezar por su directiva. Esa estructura que llegó hace un año para realizar una reingeniería, prometiendo cambios en todas sus líneas, no sólo en la cancha, sino en departamentos como el de marketing o prensa.

Después de 365 días parece que las promesas han quedado sólo en el discurso inicial, porque en ambos torneos se fracasó, no se pudo llegar a la liguilla y, lo más preocupante, no se vio ni siquiera una mejora en el despliegue futbolístico.

Empezaron con Ramón Ángel Díaz, al que terminaron corriendo por su malos, pésimos o como ustedes le quieran llamar, resultados que dejó, pero contrataron a Chucho Ramírez, un técnico que supuestamente tenía más conocimientos e identidad con la institución que el propio argentino, aunque al final el resultado siguió siendo el mismo. Las Águilas terminaron este torneo dando lástima, con indisciplinas y sin ni siquiera una idea dentro del terreno de juego.

En cuanto a lo del marketing, yo por lo menos nunca encontré mucha diferencia a lo que otras directivas venían haciendo, la supuesta promoción o abono que le vendían al aficionado bajo el título de asiento reservado creo que hoy es menos conocido que un jugador de Socio Águila.

Del departamento de prensa ya ni hablamos, pues a las señoritas que pusieron para supuestamente manejar todo lo que tenía que ver con los medios de comunicación, son hoy un cero a la izquierda dentro del club, y el que sigue mandando, por si así se le puede llamar, es el mismo amañado jefe de prensa de toda la vida. Y les cuento esto porque seguido me toca visitar las instalaciones de Coapa; ah, por cierto, siguen estando igual que hace mil años. Otra promesa incumplida por esta nueva directiva.

Por si fueran pocos los motivos que se le han ido de las manos a estos directivos, al interior del vestuario nadie se soporta, literalmente; cada uno va como profesional para cumplir con su entrenamiento y al final cada quien se va por su lado. Imposible pensar que pudieran hacer un asado como se acostumbra en distintos equipos. Existe el grupo de extranjeros, el grupo de jóvenes y el grupo de consagrados nada más. De la puerta para afuera ni se conocen.

Muchos —y me refiero a la mayoría— no están conformes con el técnico. Lo dicho por Édgar Castillo en la semana fue con toda sinceridad y salió de la boca de un jugador con rabia, impotencia, pero sobre todo hecho bolas por la cantidad de modificaciones que su técnico hizo a lo largo del tiempo que estuvo al frente de América.

Bueno, inclusive muchos jugadores antes de jugar la última fecha ya se habían puesto en contacto con otros equipos para salir lo más rápido de un nido que está que arde.

Actualmente se le ha ido de las manos todo a esta directiva, que hace un año llegaba muy animada para darle un cambio rotundo a un equipo urgido de éxitos, necesitado de que le devolvieran la grandeza que han perdido a base de fracasos.

No sé si vaya a seguir Chucho, tampoco estoy seguro de que los mismos jugadores que hoy visten la camiseta de América sigan estando para la siguiente temporada, pero sí puedo asegurar que si esta directiva no toma cartas en el asunto pronto y comienza a corregir lo que no ha podido hacer en un año, entonces muy pronto estaríamos viendo un nuevo cambio de pantalones largos en un equipo que hoy muere de nada.

Michel Bauer