DOCUMENTOS | Martha Guerra sobre Cuauhtémoc


¡ADIÓS CUAUHTÉMOC!

Por Martha Guerra
para espndeportes.com, publicada el 11 de septiembre de 2008.

El grito más intenso en el estadio chiapaneco que acogió el duelo de eliminatoria mundialista del Tri ante Canadá, fue el de “¡Cuauhtémoc! ¡Cuauhtémoc!”.

Retumaba fuerte en el inmueble, pero caso omiso hacía el técnico Sven-Göran Eriksson, quien se negaba a llamarlo hasta su pauta de los 25 minutos que ya es costumbre en cada partido, no importa cuán fuerte grite la afición.

Pero es que ahora era mucho más intenso el grito que se tornaba exigente para Eriksson: “¡Cuauhtémoc! ¡Cuauhtémoc!”. Y cómo no, si el ídolo nacional, el último con pleno carisma e identificación real con la afición, anunció su retiro del Tri.

Será en el primer partido del hexagonal cuando diga adiós a la casaca verde. A partir de ese momento, la Cuauhtemiña, la explosividad, los destellos brillantes, la polémica personalidad y sus goles serán una memoria imborrable en la historia del fútbol mexicano.

¿Quién puede olvidar aquel golazo que le dio la victoria a México sobre Brasil en la final de la Confederaciones 1999 en Guadalajara, y que celebró nada menos que con un bailazo del Jarabe Tapatío, o aquel espectacular golpe de empeine para doblegar a Bégica en el Mundial de Francia 98? Son ya dos golazos que la afición guarda en su memoria.

Por esos destellos es que Blanco es uno de los grandes consetidos de la afición, porque hasta aquellos que dicen odiarle le reconocen esa calidad y ese no sé que que sólo tienen los ídolos para entrar a transformar un encuentro y darle la vuelta al marcador. Ese era el sello del Cuau.

Más allá de resultados, los ídolos tienen una identificación muy especial con su afición, porque todos le reconocemos a Rafa Márquez su calidad, su categoría para jugar, sus títulos y su corona de la Champions, record único para un mexicano, su clase para convertirse en uno de los indispensables en la zaga del equipo catalán. También los reconocidos éxitos de Carlos Salcido, Ricardo Osorio y Pavel Pardo en el fútbol europeo en el que ya se pueden jactar de ser campeones y figuras indispensables en la alineación del Tri.

Son muchos sus logros y muy meritorios, pero me digan lo que me digan, no tienen ese carisma con el que sólo unos cuantos nacen. Ídolo, Chava Reyes con las Chivas de hace medio siglo; el Superman Miguel Marín en la portería del Cruz Azul; Enrique Borja con los Crema del América; Hugo en su momento con el Ral Madrid. Y a nivel internacional, ¿qué me dicen de David Beckham, que arrastra multitudes en los estadios, pese a que en realidad no tiene tantos logros como muchos jugadores que militan en el fútbol europeo? Pero eso que llaman carisma cuenta mucho para forjar ídolos en el deporte y el Cuau es uno de ellos, por eso es noticia su retiro.

Por encima del duelo México contra Canadá, que en el primer tiempo resultó aburrido y sin goles, los comentarios giraban sobre Blanco, pero nada que llegaba su momento de ingresar.

Por fin Omar Bravo abrió el marcador, Rafa con esa clase que lo caracteriza amplió la ventaja pero en un error infantil de defensa y portero, cayó el de los rivales, fue como un regalito.

Y es aquí cuando uno se pregunta: ¿por qué siguen alineando a Oswaldo si existe un Memo Ochoa? no puedo entenderlo, si sus mejores momentos ya quedaron atrás y el americanista es indiscutiblemente el mejor.

La otra duda que no nos despeja Eriksson es: ¿por qué no aprovecha a jugadores de la banca con mejores características que los que están dentro? Será que a veces pone mucha atención a los consejos de su asistente Paco Ramírez, o su lealtad a un estilo que no da resultado, al menos no todavía.

Y el colmo, era el minuto 89 cuando Cuauhtémoc levantó el griterío de nuevo, por fin iba a ingresar. Pero ya más que gusto, causó molestia entre la afición chiapaneca que quería verle jugar al menos esos 25 minutos y se les hacía poco. Honestamente fue una falta de respeto a su jerarquía.
Ni sus 33 goles en 98 partidos con el Tri le valieron ante el esquema tático de Sven-Göran Eriksson, que seguramente puso por encima su estrategia sabiendo que ya no contará con el Cuau en el Mundial, pero aún así no gustó su decisión.

Pero como hablamos de carisma, Rafa le cedió el gafete de capitán cada que tocaba el balón la gente se animaba con todo y aguacero. Lo mejor del partido fue la manta que sacaron sus compañeros: “Gracias Cuauhtémoc”, con el fondo de la melodía de Las Golondrinas, que sólo se dedica a quien nos duele que se vaya.

En hombros salió el Cuau, con fuegos artificiales y la ovación de la gente que sigue preguntándose por qué se va. “Todo tiene un ciclo y me gustaría irme en el Azteca, ahí me gustaría jugar mi último partido”, dijo Blanco emocionado antes de dar la vuelta olímpica.

Es el adiós a un ídolo, a uno de los mejores cinco mexicanos que han hecho historia. Su jerarquía es indiscutible, incluso por encima de las envidias de compañeros como Oswaldo, Jared y Pável, que en su momento hasta le vetaron del Tri de Lavolpe.

Pero la historia de Cuau ya es parte de los éxitos, muy escasos por cierto, del futbol mexicano, por eso el adiós del último ídolo es tan sentido por la afición.

Cuauhtémoc deja su legado, ahora esperemos que le den la oportunidad de despedirse como se merece el último verdadero ícono del balompié mexicano, porque no vemos a otros en el horizonte, al menos por ahora.

Perfil de Martha Guerra

  1. Pablo

    ¿Quién puede olvidar aquel golazo que le dio la victoria a México sobre Brasil en la final de la Confederaciones 1999 en Guadalajara, Esta vieja q pedo, q no era ese gol en el estadio azteca???

  2. Cuauhtleco

    Y el gol contra “Bégica” no fué con el empeine, pero al menos esta ñora reconoce lo que es, fué y será el Temo.

  3. Daniel

    idolo enrique borja con america?, se me hace que no, o al menos asi lo siento.

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