REFLEXIONANDO | La obligación no es ganar


Por Jairo Martínez

Estoy preocupado por una palabra que cada vez escucho más cuando se refieren al América. Recuerdo que antes era casi de uso exclusivo de los medios, pero ahora se menciona cada vez más entre nosotros los aficionados, y estoy seguro es uno más de los elementos que están determinando muchos de los fracasos que ha tenido últimamente el América: OBLIGACIÓN.

Quiero empezar con eso de que el América tiene la obligación de ganar siempre. Primero hay que aclarar que ningún equipo del mundo tiene obligación de ganar, y mucho menos siempre. Y no es para nada una postura derrotista o mediocre, al revés. Lo pongo así, el América ha jugado más de 95 torneos de liga, y siendo el máximo poseedor de títulos apenas le ha alcanzado para ganar 14. Entonces si nos dejamos llevar por esa mentira de que el América es el equipo más obligado a salir campeón, discúlpenme que se los diga pero le vamos al equipo más perdedor del futbol mexicano.

Lo explico de otra manera. ¿Cómo se supone que debe salir a la cancha un técnico que se plantea como obligación ganar? ¿Qué debe hacer? ¿Cómo le hace para ganar obligatoriamente?

Sugiero no confundirnos con estas ideas. ¿Qué obliga al América a ganar siempre? ¡Nada! Y seamos sinceros, si la historia dice que hemos conseguido apenas el 15% de los torneos disputados, hay que aceptar que lo más probable es que no seamos campeones este año… ni el siguiente… simple estadística.

Muchos pensarán: “entonces si no hay obligación de ganar, y de hecho lo más probable es que no ganemos, ¿para qué demonios jugamos?”

Bueno precisamente uno juega para eso, para jugar. Jugar bien siempre debe ser la principal intención, y en base a ella, ganar se convertirá automáticamente en la máxima aspiración.

En todo caso la única obligación del América debe ser armar un equipo que respete su propia historia, con jugadores de jerarquía, que respeten el buen juego y que respeten al aficionado que paga un boleto. Hasta ahí es lo único a lo que podría estar obligado un entrenador y los jugadores. Las victorias, las derrotas, las eliminaciones y los títulos siempre van a depender de muchísimos factores, que hasta donde yo sé, no ha nacido nadie que pueda garantizar triunfos o evitar derrotas en el futbol.

Hay quienes después del empate a cero contra Puebla empezaron a criticar la falta de ‘trabajo’ que se ve en el América y han criticado muy duro a Brailovsky por no tener un buen sistema, y es ahí donde empiezan a hablar de números telefónicos: 4-4-2, 3-5-2 y algunos más.

Habría que decirles que las tácticas y los esquemas no son números, es mucho más difícil y al mismo tiempo mucho más fácil. La táctica es el resultado de la mayor cantidad de acciones de juego que un equipo pueda sostener, aplicadas partido tras partido. Por ejemplo con Luis Fernando Tena yo nunca la vi, con el Ruso logro encontrarla a ratos, pero siento que los jugadores no están logrando cumplirla. Ahí es donde los números se convierten en nombres. Si pongo cinco jugadores en media cancha y un delantero muchos podrán decir que es un equipo defensivo, pero si los cinco de media cancha se llaman Gerson, Clodoaldo, Rivelino, Pelé y Tostao; y el delantero se llama Jairzinho, pues poco o nada interesan los números que se dibujan en el pizarrón. Tengo la impresión que el esquema de Brailovsky está rebasando al plantel, lo que nos llevaría a preguntarnos si son los jugadores suficientes e idóneos para aspirar a ganar ambos torneos. Hoy respondería que no, que no es el plantel adecuado, aunque también percibo mejoría individual en cada uno de los jugadores respecto a lo que vimos el año pasado.

En resumen, las acciones de juego a lo que llamamos táctica son únicamente cuatro: defender, recuperar la pelota, crear jugadas ofensivas y definir en el área rival. Partiendo de ahí vemos que el América no realiza bien ninguna de las cuatro, pero estamos de acuerdo en que los errores parecen más de tipo colectivo que individual. Para decirlo fácil, no hay conjunto todavía.

El trabajo del técnico se aprecia en aspectos como ambiente de grupo, manejo del plantel y sobre todo 100% de responsabilidad en el aspecto formativo de los jugadores. Un entrenador puede potenciar las habilidades de cada jugador o puede destruirlas, y en ambas será totalmente su responsabilidad. En ese aspecto veo al Ruso haciéndolo bien, y es donde más diferencia tiene respecto a Tena, que nunca le pudo sacar el jugo a la mayoría de los futbolistas del plantel.

Esto nos da un equipo que parece que tiene los elementos para poder jugar bien y que sólo basta un poco más de partidos, de confianza y hasta de suerte para poder ir encontrando el mejor nivel de juego; una vez encontrándolo ya podemos empezar a pensar en ganar más partidos y quizá hasta títulos. Lo que sí parece indispensable es el quinto refuerzo extranjero y todos sabemos qué características debe tener ese jugador. Está fácil, debe ser alguien del tipo de Cuauhtémoc e Insúa: talentoso, inteligente, con carácter y con gol.

Es lo que yo diría que le falta al América, talento en media cancha e inspiración en toda la ofensiva. Decía un poeta que la inspiración es como un gato: no aparece cuando uno la llama, sino cuando ella quiere. Aunque claro, la inspiración siempre está rondando en un partido y normalmente visita al jugador que más capacidad tiene (ja, ¿será Ochoa?) o al que más esfuerzo hace para ser visitado por ella. Esperemos que sea ahí donde todo el plantel levante la mano…

Para terminar diría que el buen juego aparece si existe disposición, si hay un técnico inteligente y si se cuenta con jugadores de una capacidad aceptable. Por ese lado no tengo duda en que se logrará. La siguiente es sostener ese buen nivel de juego a pesar de todos los obstáculos, que en este caso son los llamados a Selección, el plantel reducido, los viajes y la carga de partidos. Ahí es donde debemos entender que estará la mayor dificultad para lograr una meta, por mucho que estés obligado a lograrla.

 jairo@pasionazulcrema.com.mx | myspace.com/pasion_azulcrema

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